jueves, 8 de junio de 2017

Tengo los cojones negros


(Foto original de Oriol Miñarro para Vice España. Arte puro.)

Totalmente de acuerdo con la polémica (para variar) campaña del Ayuntamiento de Madrid contra el manspreading. Y es que esta práctica, aún siendo realizada en muchas ocasiones de manera inconsciente, es tremendamente molesta para quien la sufre y toda medida para hacer que se avergüencen un poquito los garrulos que van por la vida haciendo las cosas "por cojones" y fomentar el civismo en la población, y más concretamente en un medio de transporte que va siempre tan lleno de humanidad como es el metro, es bienvenida.


... igual, por otro lado, que lo sería una campaña contra el womanbolsing. O el invadotuespacingsinnecesidading. O el sobaquing. O el nomesaledeloscojoningapartarmingparaquelagentesalgaoentringdelvagoning. O el voydepieingllevounamochilinggigantesquingytelavasacomerquierasonoing. O el elputovagonenteringvaaescucharminuevopolitoningdereggaetoning. O el mesientoenelsuelingytuverasdondeteapoying. O el decirlotodoeninglesingporquesiqueesloquemoling. O, en general, el fomento de la buena educación, la cual, creo yo, no entiende de sexos. Aunque, llamadme paranoico, algo me dice que las impulsoras de esta iniciativa en realidad quizás, QUIZÁS no era éste el fin que perseguían...

PD 1: Hablando de cojones negros: lo que me pude reír en ¡Arrea!, el musical de Mamá Ladilla. Y mientras, 50.000 losers viendo a Guns n' roses en el Calderón. Les compadezco.

PD 2: 
Primero Pablo Ráez y ahora Ignacio Echeverría. Nos estamos quedando sin héroes en el mundo, justo cuando más falta hacen. Descansa en paz, valiente.

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