sábado, 21 de marzo de 2015

Puro vicio

Cuando no te sale, no te sale. Si se te junta el tremendo combo del bloqueo creativo, las dudas existenciales sobre qué es y qué debería ser tu blog y, principalmente, la falta de tiempo libre el resultado es éste: 40 días y 39 noches sin postear, la segunda mayor sequía de la historia del Mierdiario tras la del verano de 2013.

En este mes y medio han pasado cantidad de temas dignos de ser posteados pero que, por un motivo u otro, acabaron quedándose en el camino. Pude haber hablado de la hostia de Harrison Ford con su avioneta pero a los 5 minutos ya estaban hechos todos los chistes posibles en twitter. Pude haber hablado del famoso vestido azul y negro (era blanco y dorado, hostias) aunque me fue más cómodo hacer una coña en mi facebook. Pude haber hablado del primer San Valentín que celebro con una pareja (insisto, celebro, que en 2014 ya estaba con mi actual novia pero no pude celebrarlo con ella ese día) aunque preferí guardarme ese tema para la intimidad. Pude hablar de la incomprensible fiebre por Cincuenta sombras de Grey pero tan sólo mencionar esa ¿película? me da urticaria. Pude hablar, nuevamente, de mi extraña relación con el mundo laboral y de cómo el mismo día que decido dejar un trabajo me llaman para comenzar al día siguiente en otro pero no querí parecer un sobrado, especialmente porque no tengo nada de lo que presumir laboralmente hablando. Pude dedicarle un post, uno más, a las virtudes del cholismo, el torrismo, el ardaturanismo y a su nuevo amigo, el oblakismo, tras el agónico paso a cuartos de Champions del Atleti pero no quiero que mi blog sea continuamente un panfleto propagandístico sin más (por mucha razón que lleve). Pude haberle dedicado un post (y de hecho tenía uno enorme en mente) al descubrimiento de los huesos de Cervantes pero problemas de agenda del Sr. W impidieron llevarlo a cabo. Pude haber dedicado un post a esa bonita historia de amor entre Pablo Iglesias y Nicolás Maduro pero el vídeo musical que tenía pensado requería de demasiados medios y de demasiado tiempo para ser llevado a cabo. Pude haberle dedicado uno, o varios, posts a las maravillosas El Gran Hotel Budapest, Whiplash y Boyhood e, incluso, para ésta última tenía en mente un fotomontaje recorriendo mi vida desde 2002 hasta 2014 pero esa idea me la robó (sin saberlo, claro) mi colega Salva. O pude (y seguramente debí) haberle dedicado un post a los 25 años de Telecinco y, sobre todo, del lanzamiento del Photoshop, una herramienta sin la cual el Mierdiario seguramente jamás habría existido (o, si lo hubiera hecho, sería un blog insulso como tantos otros) pero, probablemente, ese día preferí ver la tele.

Tantos y tantos temas que en otra ocasión habrían dado para varios posts. Sin embargo, cuando ya pensaba que mi blog estaba perdido y que tal vez era el momento adecuado para tirar la toalla, vino la revista Vice en mi ayuda para darme el empujoncito que necesitaba para convencerme de que debía, esta vez sí, volver a asomarme al blog:



Benditos seáis, Vice. Sigo sin saber qué quiero exactamente para mi blog. Sigo sin saber si es un diario íntimo que comparto con el mundo pese a no tener muy claro que a alguien le pueda (o deba) interesar lo que pienso y hago, si es mi propio medio de comunicación mediante el cual tengo un compromiso inquebrantable con la actualidad (aunque yo sea el único lector) o si es simplemente una fábrica de memes, gilipolleces y odas al mal gusto que compite en inferioridad de condiciones con la inmediatez y la mala baba de las redes sociales y el whatsapp. Sin embargo, una cosa sí que la tengo clara: tarde más o menos jamás, jamás, JAMÁS dejaré de postear en este blog. Para un vicio que tengo, y que además es gratis.

Saludos de nuevo, mierdistas. Os he echado de menos.

PD: Otra vez el Madrid en Champions. BOOOOOOOOORING.

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