miércoles, 31 de diciembre de 2014

El anuario del Mierdiario: 2014

En el último post de 2013 brindaba por un nuevo año lleno de cholismo, con todo lo sui generis que pueda resultar ese término (y estoy todo el día usándolo, lo sé), y no sé si el año que hoy termina puede ser calificado como cholista pero sí que me deja un sabor de boca bastante, digamos, inquietante. Y es que en 2014 me han pasado muchas cosas buenas, algunas de ellas incluso históricas las cuales llevaba mucho tiempo esperando... pero todas han tenido un opuesto, un negative oneun contrapeso que en cierto modo hace que lo más memorable que me ha ocurrido en los últimos 365 días (y que, repito, ha sido mucho) pierda algo de brillo viendo el global de este año que hoy acaba.

A saber: 2014 fue el año en que, 18 años después del Doblete, el Atlético volvió a ganar una Liga... y el año en que, 40 años después de su última final, el Atlético volvió a perder una Copa de Europa... en el descuento... y contra el Madrid (os podéis imaginar cómo me sentí aquella noche). El año en que cumplí un año con mi novia, viaje de verano y presentación oficial a la familia incluidas... y el año en que, precisamente, mi familia... en fin, me voy a callar. El año en que pude cumplir uno de los sueños de mi carrera y trabajar, aunque brevemente, en el Diario Sur... y el año en que me quedé a una puñetera entrevista de entrar con un contrato de tres años en RTVEEl año en que volvió Fernando Torres... y en que se nos fue Luis AragonésEl año en que por fin pude reformar mi Botellódromo de Fuengirola con vistas a alquilarlo... y el año en que, precisamente, unas reformas en Villa Bella fueron la chispa que prendió la hoguera que nos ha llevado a decidir finalmente irnos de nuestro piso. El año en que por fin me asenté socialmente en Madrid (Piñoneros, os hablo a vosotros)... y el año en que definitivamente me cansé de intentarlo en Málaga (en Fuengirola ya lo hice hace mucho). El año en que se fue la Oña... y también el año en que mis redes sociales fueron invadidas por los pabliebers. El año en que Matthew McConaughey se ganó mi respeto... aunque, en el proceso, le jodiese el Oscar a Leo DiCaprio. Rizando el rizo, diré también que 2014 es el año en que se cargaron a SPOILER en Juego de Tronos... para, apenas unos episodios después, cargarse a OTRO SPOILER. Triple carpado con éste: el año en que el Último Guerrero entró en el Hall of Fame de la WWE... y el año en que, apenas tres días después, éste murió de un ataque al corazón. Y el más difícil todavía: 2014 fue incluso el año en que bajé nada más y nada menos que 17 kilos de peso y 85 mg de colesterol... ¡y en el que, en consecuencia, toda mi ropa acabó quedándome grande! ¿Qué coño me pongo yo ahora?

El alfa y el omega, el Goku y el Vegeta, el Francisco y el Nicolás. Quizás el cholismo sea realmente eso, aceptar que trabajar duro y con humildad no es garantía de que no te puedan venir mal dadas pero sí que si lo consigues relativizar todo tendrás más fácil el poder continuar adelante y que las cosas, tarde o temprano, te acaben saliendo. En tal caso, el cholismo y el recién recuperado torrismo vistos como dos caras de la misma moneda, un ying y un yang que se retroalimentan mutuamente y que dan sentido a la vida, van a llevarse a las mil maravillas y sólo pueden presagiar cosas buenas para 2015. Y para muestra un botón, porque me he dejado para el final el único hecho feliz absolutamente incontestable que nos deja este 2014 que hoy termina y gracias al cual voy a comenzar este nuevo año con una sonrisa de oreja a oreja...

HOY CUMPLO 34 AÑOS... ¡Y TODO EL MUNDO ME SIGUE ECHANDO 28! :D

¡Feliz 2015, mierdistas!




PD: ¡Dani y Jairo, me os portáis bien cuando lleguéis!

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