miércoles, 14 de mayo de 2014

Los pájaros

Supuesto número 1. Un bar, llamémosle... no sé... Faisán, por ejemplo. Dos amigos, llamémosles Mariano y Alfredo, están tomando unos tintitos. De repente Mariano, en plena conversación, se viene arriba y suelta que cree que un político, llamémosle Pepito, es "un chorizo y un hijo de la grandísima puta". Una afirmación ciertamente soez y poco argumentada, sí. Podrás estar más o menos de acuerdo con Mariano. Podrá ser una opinión de mejor o peor gusto. Pero no deja de ser eso, una opinión. Un comentario absolutamente libre y personal.

Supuesto número 2. Curiosamente, al lado de Mariano y Alfredo está sentado un señor que es un simpatizante del partido de Pepito, llamémosle Cayo, y que no está para nada de acuerdo con lo que ha dicho nuestro protagonista, hasta tal punto que se siente verdaderamente indignado con ese comentario. Cayo se acerca a Mariano y le recrimina su comentario, diciéndole que es un maleducado. Mariano, que lleva ya un par de copas de más, se encara con Cayo y le dice que no sólamente su opinión se la suda sino que él tiene la misma cara de hijo de puta que Pepito. Juan Carlos, el dueño del bar, viendo que la cosa está empezando a subir demasiado de tono toma la decisión de, educadamente, pedirle a Mariano que se vaya del bar para evitar que la cosa ascienda a mayores. Un insulto directo a la cara. Una ofensa personal. Un ataque innecesario creado únicamente para ir de guay cortado de raíz por el dueño del establecimiento para evitar crear problemas con el resto de clientes.

Supuesto número 3. Mariano no se ha tomado nada bien que Juan Carlos le haya pedido que se vaya del bar y se encara con él, diciéndole que, como le intente echar del bar, le va a partir las piernas y que se ha quedado con su cara. Juan Carlos, viendo el tono que está tomando la situación y que Mariano no es un simple bocachancla sino que puede resultar una persona verdaderamente peligrosa, llama a la Policía. Una amenaza. Directa. Verosímil. Un delito.

Resulta bastante patético ver cómo el PP (el resto de grandes partidos también se ha apuntado al carro, pero especialmente el PP) está tratando de desviar las atenciones del asesinato de su compañera de partido como parte de una venganza personal hacia los insultos que ésta ha recibido en twitter (dos hechos que hasta ellos mismos admiten que no tienen nada que ver, "pero...") para así armarse de legitimidad moral para poder censurar y criminalizar todo lo que huela a crítica, en general, en las redes sociales y meter miedo a los masaenfurecidas de turno para que se lo piensen dos veces antes de postear nada que les deje en mal lugar. Que no, que no somos tontos y ya sabemos por dónde van sus intenciones, especialmente si vemos cómo tanto algunos medios de derechas como el propio Ministro del Interior han iniciado una caza de brujas (contraria a derecho, al parecer) contra todo aquello que huela a incitación al odio desde la "izquierda radical" pero, curiosamente, no han dicho ni mú cuando han aparecido tuiteros que día sí, día también, han insultado a los maricones, a los moros o a los negros, han posado, orgullosos ellos, junto a la bandera del pollo o, simplemente, han mandado a Cuba a todo aquel que no crea en el neoliberalismo como religión. Igual Cuba y España, en según qué cosas, no se diferencian tanto.

Una cosa que sí que les concedo a los críticos: es cierto que hay mucho indeseable en las redes sociales y yo soy el primero que no veo bien que en internet haya carta blanca para decir absolutamente cualquier burrada sin admitir después ninguna responsabilidad por ello. Las redes sociales, como cualquier aspecto de la vida (*losmercadosejemejem*), deben tener una mínima regulación en la que, como escribí arriba, habría que diferenciar claramente entre las opiniones (personales y legítimas), los insultos (censurables por la propia red social o que, como mucho, conllevasen multas económicas) y, por encima de todo, las amenazas personales directas (tipificadas como delito en cualquier circunstancia). Sin embargo, debemos tener claro que las redes sociales, en el fondo, no son diferentes de la vida real y tanto en uno como en otro sitio nos vamos a encontrar a personas cuyas opiniones nos produzcan ganas de vomitar, pero no por ello vamos a ir a denunciarles a la primera comisaría que veamos: si así fuera, ya hacía tiempo que, por ejemplo, Mayor Oreja estaría en la cárcel por decir que con Franco vivíamos mejor, Andrea Fabra por decirles a los parados "que se jodan", Hermann Tertsch por afirmar que Lluis Companys estuvo bien fusilado o la Cospedal por llamar "nazis" a los desahuciados. Ante todo, y lo digo como periodista que soy (otra cosa es que ejerza), está el sagrado derecho a la libertad de expresión, uno de los pocos derechos que nos van quedando ya. Que no os líen también con esto, por favor.



PD 1: Como digo una cosa digo la otra: cómo molaría ver como compañeros de celda a masaenfurecida y a su némesis Sigfrid Soria.

PD 2: Igual se debería poner más empeño en investigar otras cosas.

PD 3: ¿El verdadero motivo del conflicto en Ucrania? Pues no descartéis éste.

PD 4: Primera foto de Ben Affleck como Batman, primer tráiler de la serie de Constantine... DC se está empezando a poner las pilas, sin duda.

PD 5: Hoy se cumplen 20 años del penalty de Djukic... y el Atleti jugándose la Liga contra el Barça. Miedo no, PÁNICO.

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