domingo, 28 de agosto de 2011

De déficits y helados

Estaba yo comiéndome un delicioso Funny Finger (conocido como Frigodedo antes de ser víctima de la globalización) cuando un pensamiento ha pasado por mi mente y me ha apetecido compartirlo con vosotros. Mucho se ha estado hablando estos días de la reforma exprés de la constitución (100% referendum free!!!), del techo de gasto, del límite de deuda, de lo que va a afectar o no al estado del bienestar y de lo bueno que es, en general, el no gastar el dinero que no se tiene. Creo que todos estamos de acuerdo en que no es ni beneficioso ni inteligente no ya gastar más dinero del que se tiene sino del que se va a ser capaz de devolver, ya sea a medio o a largo plazo. "Austeridad" es la palabra más escuchada en el último año en la política española, y si bien podemos estar más o menos de acuerdo con el POR QUÉ (impuesto por Alemania y Francia, países con deuda pública notoriamente mayor que la española), el CUÁNDO (a falta de tres meses para terminar legislatura) o el CÓMO (sin consulta popular y deprisa y corriendo cuando llevamos años escuchando de boca de los políticos españoles lo "inviolable" que es la constitución y el follón que supondría cambiar una mísera coma de su texto) de esta medida, creo que todos estamos de acuerdo con el fondo, el PARA QUÉ: en épocas de vacas flacas, todo lo que sea mirar con lupa en qué se gasta el dinero y ser lo más racional (que no austero, odio esa palabra) posible me parece una buena medida. Vamos, que si te quedas en paro resulta lógico que te des de baja del Canal +.

Ahora bien, hay un detalle que aquí casi nadie, y muy interesadamente, ha querido tomar en cuenta. La deuda pública del estado, contando administración central, comunidades autónomas y ayuntamientos, es de 639.767 millones de euros (el 60,1 % del PIB). Un pasote, ¿verdad? Pues nada en comparación con la deuda del sector privado (empresas y familias), con la mareante cifra de 2,08 BILLONES de euros (el 189% del PIB). Sin embargo, a quien la UE toca los cojones exigiendo rebajas de su deuda y obligando a recortes leoninos que sólo afectan a las clases humildes (sanidad, educación, infraestructuras, etc.) y en ningún caso proponiendo vías de ingresos alternativos es al sector público. ¿Y qué pasa con el sector privado, verdadero lastre de la economía española? Ahí la deuda no sólo es aceptable sino que es intocable. De hecho, el concepto de deuda está implícito en el adn de los verdaderos causantes de toda esta crisis: los bancos. ¿Os imagináis que, de alguna manera, la UE impusiese un déficit cero, como pretende hacer con los estados, a familias y empresas? ¿Quién coño acudiría a los bancos a pedir préstamos o hipotecas para comprar coches o pisos? ¿Cómo carajo podrían especular con ese dinero del que nunca disponen físicamente los bancos si se les impusiese también a ellos la "austeridad"? Su negocio se vendría abajo y, por tanto, no conviene seguir por ese camino. No muerdas la mano que te da de comer, es algo que Merkel y Sarkozy tienen cristalinamente claro.

Por ello, viendo todos estos movimientos tan sospechosos en busca del déficit cero del estado y negando sistemáticamente toda alternativa a los recortes sociales, ya no me parecen tan descabelladas las teorías de los que ven detrás de todo esto una maniobra de los tan manidos mercados para dar una especie de golpe de estado económico a nivel mundial. No parece ya tan inimaginable una distopía neocon en la que las administraciones, cada vez más debilitadas, vean reducirse hasta la nada su papel "protector" del estado del bienestar, pasando paulatinamente a una dictadura del privatariado en la que sólo los más fuertes para pagarse sus propios médicos, fondos de pensiones o seguratas serán capaz de sobrevivir. Pinta mal la cosa, sí. Me vuelvo a mi Frigodedo.



PD: lo de antes no me gusta. Ésto, sí.

1 comentario :

  1. shurjand11:44 p. m.

    Yo lo veo así:

    - Partidos políticos y sindicatos deben muchísimo dinero a bancos y cajas. Para campañas políticas, para sedes, para chanchullos...

    - Bancos y cajas toman decisiones de gestión erróneas que pagaremos todos porque tienen cogidos por los huevos a sindicatos y partidos políticos. Nacionalizamos la deuda y la banca siempre gana, porque todos son unos inútiles que sólo saben endeudarse.

    - Otros países funcionan, y a veces mejor, con un supuesto sistema del bienestar peor que el nuestro. Obviamente con los recortes los que salen perdiendo pues serán los más desfavorecidos.

    - Hemos estado muchos años arreglando los desaguisados de todo el mundo, ha habido carta abierta para regularizaciones en masa de gente que venía a trabajar y otros a delinquir, así, sin preguntar. También se abrió el grifo para operar y salvar a todo quisque, sea de kuala lumpur o cualquier europeo, con cargo a nuestra seguridad social, gracias.

    - Total, que no me preocupo mucho porque en el fondo es lo que nos merecemos por estar más pendientes de marys, jennys, gran hermanos, cr7, messis, tómbolas y corazones varios que de lo que realmente nos debería importar: el futuro de nuestros hijos o el país que dejamos.

    Y todo esto te lo he reflexionado tomándome el postre shurjand. Un saludo,

    P.D.: A lo winki, al final nos vamos a morir todos.

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