sábado, 7 de mayo de 2011

El beneficio de la duda

¡AVISO, POST INCENDIARIO SOBRE LUCHA LIBRE!
¡HUID MIENTRAS PODÉIS!


Christian, de nombre real Jay Reso, debutó en la WWE en 1998 haciendo el papel de hermano del recientemente retirado Edge (aunque en la vida real eran amigos íntimos) y, pese a que ambos eran (y siguen siendo) unos tirillas, consiguieron con el paso de los años crearse un nombre en esa difícil industria a base de dejarse los cojones día sí día también sobre el ring, formando una de las parejas más míticas de la historia del wrestling. Todo eso hasta 2001, año en el cual los mandamases decidieron separarles dando un mayor protagonismo a Edge en la compañía y dejando claro cuál era para ellos el eslabón débil del dúo. Sin embargo, Christian nunca tiró la toalla y continuó en la empresa ganando títulos menores y aceptando con estoicidad que, debido a que los directivos de la WWE no terminaban de verle como un ídolo vendecamisetas, su papel sería siempre ése: ser un secundario de lujo, un
jobber (véase luchador que siempre pierde) para hacer quedar bien a la estrella de turno y una ayuda para los luchadores novatos pese a que tenía totalmente ganado el favor del público.

Christian era consciente de ello y por eso no pudo más y abandonó la compañía en 2005 rumbo a TNA, la competencia de la WWE (aunque a años luz de ésta en audiencias, presupuesto y relevancia en general), donde estuvo tres años recibiendo, esta vez sí, el protagonismo principal que siempre se le había denegado: llegó a ser dos veces campeón mundial de esa compañía, lo que no es poco. A principios de 2009, y con esa mejora en su currículum, Christian volvió a la WWE esperando haber podido hacer cambiar de opinión a los jefazos con estos logros... pero no fue así. La cosa siguió igual y volvió a quedar relegado a su rol de secundario, un veterano querido por los fans pero en el que nunca llegaban a confiar los jefes pese a sus años en el negocio y sus virtudes dentro y fuera del ring.

Hasta hace un mes. Edge, campeón mundial, anunciaba su retiro debido a toda una vida de lesiones y la WWE decidía darle la oportunidad, esta vez sí, a su amigo Christian de estar por primera vez en su vida en un combate individual por un título principal en un ppv: contra el mexicano Alberto del Rio en un combate de escaleras en el evento Extreme rules. Los que manejamos de wrestling pronosticamos entonces que Christian se alzaría victorioso ya que la compañía no tendría los cojones tan gordos de, teniéndolo tan a huevo, no matar dos pájaros de un tiro y premiar tanto la carrera de Edge como la suya propia: uno por su reciente retiro y el otro porque, simplemente, ya le tocaba. Y así terminó siendo: Christian, con la inestimable ayuda de su amigo Edge, consiguió el domingo (aunque yo lo vi el jueves) coronarse como campeón del mundo en uno de los momentos más emocionantes de la historia reciente de la WWE. El abrazo que los dos amigos se dieron sobre el ring, las lágrimas de felicidad de Christian y la genuina alegría del público no formaban parte de ningún guión: sencillamente, era algo que todo el mundo llevaba años queriendo que pasara, y era de justicia que finalmente así sucediese. Si trabajas duro la vida te acaba recompensando, piensa uno en ese momento.

O no. Nada más terminar de ver ese evento me dio por ver los spoilers de los programas semanales de la WWE y, si bien la victoria de Christian en el ppv era algo más o menos predecible, me quedé totalmente a cuadros cuando descubrí lo que había pasado en la grabación del programa Smackdown del martes: la WWE había hecho que Christian perdiese su cinturón de campeón apenas dos días después de ganarlo contra uno de los niños bonitos de la compañía y principales vendecamisetas, Randy Orton. Mi furia en ese momento no conocía límites, y en internet las reacciones no eran demasiado diferentes. Especialmente en twitter, donde insultar a la WWE, a Vince McMahon (el presidente de la compañía) o al propio Orton (que ya había sido anteriormente 7 veces campeón mundial) se ha convertido en el principal pasatiempo de la semana. No sé si al propio Christian esto le ha escocido tanto como a sus seguidores, pero la cosa va mucho más allá de los límites de un ring que cuenta una farsa de héroes contra villanos: es una tremenda injusticia para con Jay Reso, la persona, alguien que ha estado años partiéndose el pecho por una compañía que nunca ha creido en él y que, cuando por fin decide darle la merecida recompensa a toda su carrera, se la arrebata en la cara apenas dos días después en un ejercicio absoluto de humillación pública.

Si ayer hablaba sobre Bildu y sobre el trato justo o injusto al que se le está sometiendo en base a la confianza que generan en la sociedad (en mi caso, ni la más mínima) tras décadas de engaños de la izquierda abertzale al sistema democrático español, en el post de hoy, aparentemente antagónico, se tocan también en cierto modo el tema de la confianza y la justicia. ¿No merecía Christian un margen de confianza por parte de su compañía para ser campeón, como mínimo, hasta el siguiente ppv para ver qué tal funcionaba en ese papel? ¿No se ha ganado el beneficio de la duda después de 10 años en la WWE dando combatazo tras combatazo y siendo uno de los luchadores más respetados tanto por el público como por sus propios compañeros? Y, sobre todo, ¿no es de justicia reconocer el mérito individual de un gran profesional por encima del cochino márketing y los fríos números?

Ya da igual lo que hagan para tratar de enmendarlo, esta humillación quedará ahí para siempre y aquí un servidor ve su pasión por la WWE, la cual ha mantenido desde hace más de 20 años, herida de muerte en este momento. Vince McMahon ha reconducido desde hace unos años a su compañía en una dirección más orientada a los niños, para hacer de la WWE un show "familiar" y así jincharse a vender productos oficiales entre la chavalería. ¿Es ésta una lección que quieres que aprendan los niños que ven tus programas, Vince? ¿Que no importa lo mucho y duro que trabajes durante toda tu vida, que si a tu jefe no le gustas jamás llegarás a ser nada? Supongo que no, mientras sigan comprando tus putas camisetas.



Me quedo con esta imagen

PD: se nos ha ido Severiano Ballesteros. Me gustaría escribir algún post profundo sobre él pero he de reconocer que no tengo ni puta idea de golf... al igual que el 99% de los periodistas deportivos, que no os engañen.

5 comentarios :

  1. Fernando9:49 p. m.

    El de la foto se parece a Carl English ex del granca

    ResponderEliminar
  2. Qué va, si es igualico a Sebastian Vettel.

    ResponderEliminar
  3. Anónimo9:48 p. m.

    Oh, sí, moriréis.

    W.

    ResponderEliminar
  4. Anónimo1:37 p. m.

    Oh, sí. Moriréis todos.

    W.

    ResponderEliminar
  5. Anónimo1:37 p. m.

    Como tu abogado te aconsejo que no hagas más post de lucha libre. Espantas a todos los que no son tú.

    W.

    ResponderEliminar

 
input.btnocultar { background:#586064 url('http://tudireccionporfavor.com/codigo.png') no-repeat 2px; color: #0099CC; font-size: 13px; font-weight:bold; padding-left: 15px; margin-bottom: 10px; }