viernes, 31 de diciembre de 2010

El anuario del Mierdiario: 2010

El 31, 30. El temido cambio de dígito por fin ha llegado y el mundo parece seguir en su sitio (la verdad es que ahora mismo me siento bastante mejor conmigo mismo que hace 10 años salvo por el hecho de que tengo más entradas), pero no puedo evitar sentir que algo falla. Y es que, pese a que según Kanouté la plenitud sexual se alcance a esta edad, uno va viendo cómo sus amigos se van casando y/o sacando oposiciones y siente que quizás, sólo quizás, su vida debería ser radicalmente distinta. Pero luego vas, ganas un Mundial y todo lo demás te parece intrascendente. Éste es un pequeño resumen de mi 2010:

El año que hoy nos deja será para siempre recordado, por encima de todo, como el año en que ganamos el Mundial de fútbol. No sé hasta qué punto puede considerarse triste que un hecho totalmente ajeno a mi persona sea el momento más feliz no ya del año sino de mi vida (algo que te hace llorar de alegría por primera vez no debe ser tomado a la ligera), pero es que la explosión de felicidad que recorrió el país cuando marcó Lo Puto Gusiluz Iniesta contra Holanda es algo con lo que no hay comparación posible. La Roja supo sobreponerse a su nefasta tradición mundialista, al desastre inicial contra Suiza y al Efecto Carbonero para, con un juego que por momentos rayó la perfección (sobre todo contra Alemania) y la ayuda del gran Pulpo Paul (dios le tenga en su gloria), conseguir por fin el último gran logro que le faltaba al deporte español, el más deseado por todos: la Copa del Mundo de fútbol. Luego volvió el paro, vino la reforma laboral y los mercados impusieron una dictadura, pero durante unos días de verano fuimos los legítimos reyes del mundo. Inolvidable. Y mencionar también mi particular odisea para conseguir mi propia Copa del Mundo: tras meses de búsqueda, por fin la encontré una fría tarde de noviembre en una tienda al lado de la Plaza Mayor. Y ahí está, en mi salón, escoltada por la grandiosa Selección Frutal.

Tan grande fue la conquista del Mundial que eclipsó mis otras grandes alegrías deportivas del año: ¡un nuevo Doblete del atleti! La Europa League en una final agónica contra el Fulham y la Supercopa de Europa contra el Inter de Milán. Luego vinieron los Aris de Salónicas y demás para recordarnos quiénes somos (el equipo bipolar por excelencia), pero un incuestionable hecho quedará para el recuerdo: el Atlético de Madrid ha sido, en 2010, el MEJOR EQUIPO DE EUROPA. Ah, por fin pude ir a Neptuno a celebrar algo... aunque fuese para ver cómo el Kun, Forlán & cia cantaban Paquito el Chocolatero (¬¬U). Y todo eso en el año de los hostiazos de no uno, sino dos proyectos faraónicos de Florentino Pérez (el más reciente, la Manita a Mou) ante el ya legendario barça de Pep Guardiola y sus bajitos. Un tercero supondría un billete sólo de ida directo al psiquiátrico para Eduardo Inda. ¡Vamos, chicos! ¡Vosotros podéis!

En cuanto a mi vida personal, la noticia más importante del año para mí es una que sólo unos pocos conocidos míos saben y que hoy decido hacer pública porque yo lo valgo: en agosto me operé (bueno, yo a mí mismo no) en Madrid de ginecomastia por el seguro, así que os doy permiso para que me llaméis si queréis el Hombre Despechado. No os podéis imaginar la liberación que supuso para mí despertarme de la anestesia y ver que los culpables de tantos años de complejos (ir a la playa era un desafío constante) ya se habían ido a tomar vientos... y, bueno, también fue un gran alivio el hecho en sí de despertar de la anestesia, que los que me conocéis ya sabéis cómo soy yo de trágico y los días previos a la operación estaba bastante acojonado (no hacía más que acordarme de cierta escena del final de LOST, de hecho en cuanto me desperté lo primero que hice fue mirar cómo movía los dedos de los pies). Eso sí, no os recomiendo para nada la experiencia de tener que llevar una camiseta de presoterapia durante el verano con la caló (encima, en plena Feria de Málaga), sin poder bañarte ni poder hacer apenas nada por el riesgo de que se te salten los puntos: es una tortura que debería estar penada por La Haya. Sin embargo, todo lo pasado ha merecido la pena: más contento estoy ^___^ Y, si leéis esto, gracias de nuevo a Inés, Nuri, Ana y El Meca por estar conmigo en esos momentos. Os sigo debiendo una cena, hamij@s.

Otro hecho clave de este 2010 que ahora termina ha sido la marcha de Anselmo de Madrid. Tras 4 años de innumerables juergas, charletas misógenas y gañanadas varias, mi hermano Kanouté decidió volar de regreso a Málaga dejándome con el culo al aire (no literalmente, por supuesto) en Madrid. Con su marcha (e, hilando fino, también la de la gente que al parecer sólo me hablaba por ser compañero suyo) el piso ha sufrido una remodelación total con la llegada del alfonsinismo: música clásica, belenes, partidos de voleybol por la tele hasta las 4 de la madrugada y botellones de malibú piña. Un pedazo de crack el Alf, no se me habría ocurrido un sustituto mejor para Sel (pese a que puede que en unos pocos meses nos echen a patadas del piso y tenga que regresar forzosamente a Málaga). De todos modos, diré que tanto La Chupitería como un servidor te echamos mucho de menos, pedazo de lastre. Incluso al Puto Richi, si me apuráis. O a Marijose. Joder, qué puta sangría social ha sido este 2010.

Este año también nos ha dejado un gran titular, que no por esperado fue menos demoledor: el final de LOST. La serie que desde 2004 (en mi caso desde 2005) nos tuvo pegados a la pantalla, teorizando como posesos, gastándonos los ahorros del mes en el merchandising más variado y permitiéndonos conocer a gente afín a nosotros ("Ah, ¿tú también ves LOST?", tema de conversación #1 de Albret en reuniones sociales hasta este año), terminó en mayo dejando detrás una gran polémica por su capítulo (y temporada, en general) final: por un lado ciertamente incompleto (demasiadas preguntas sin responder y respuestas chorra o incoherentes) y por otro totalmente emotivo (todos los personajes reencontrándose en LA X y la salvación de La Isla). Blanco y negro, bien y mal, Jacob y El Hombre de Negro: todo es relativo, interpretable, modificable, y el desenlace de LOST así lo fue. De todos modos y polémicas aparte, el vacío que siento en mi interior al ver que se aproxima otro mes de enero y que no va a haber una nueva temporada es inmenso. Siempre nos quedarán los recuerdos de nuestros queridos losties: Benjamin, Desmond, Locke, Sawyer, Jack, Kate, Hurley, Claire (arfes), el muyayo Richard Alpert (absoluto shock al descubrir su origen español)... grandes todos. Y también, por supuesto, grandes los recuerdos de las quedadas para ver los episodios de esta última temporada: desde la season premiere que vi solo en mi piso estando malo pero conectando vía satélite con el piso de Josemi hasta la esperadísima series finale que vimos ya amaneciendo en el piso de Mario, el cual después por poco acabamos destrozando de la indignación. Porque sin vosotros LOST habría sido una serie más. Namaste.

De trabajo no ha vuelto a haber noticias. Bueno, miento, sí las hubo pero fueron malas: finalmente, y tras un año de espera, mis ilusiones de volver al As se fueron al carajo (definitivamente, diría yo) por culpa 50% del destino y 50% de la acción humana (no quiero profundizar en esto, que me enciendo). Fue un golpe muy duro del que aún no me he terminado de recuperar, y si a eso sumamos el nefasto panorama laboral en el que vivimos pues la perspectiva no es muy ilusionante (tengo aún una ligera puerta abierta a la esperanza en particular en Málaga, oposiciones aparte, pero podría ser mañana o dentro de cien años así que mejor no esperar demasiado de eso). Decepciones del Imperio Prisa (chusco logo nuevo el suyo) aparte, este año me he peleado hasta la extenuación con Hacienda (la batalla sigue), he probado por primera vez la experiencia de ser un diseñador freelance y, será que lo echaba de menos, he vuelto al maravilloso mundo de los teleoperadores. Mención aparte para el curso de infografista digital en el que estuve apenas un mes: de la materia aprendí más bien poco, pero de la vida me hice un máster. Sara, Marisa, Alvaro, los dos Javis, Txema, Susana, Alfonso, Eva, Sergio y el enorme Guillermo. En qué poco tiempo se le puede coger cariño a veces a la gente.

Musicalmente, como ya os dije hace unos posts, para mí éste ha sido el año de Porcupine Tree, mi nuevo grupo favorito tras la desaparición de Nine Inch Nails. A la banda de Steven Wilson la vi, además, en directo en el Sonisphere de Getafe (sustituyendo al pobre Ronnie James Dio, que la palmó pocas semanas antes del evento), un pedazo de festival en el cual, además de a Porcupine Tree, vi a Deftones, a Slayer (me aburrooooo), a Rammstein, a una señora disfrazada del cantante de W.A.S.P., al cansino de Dave Mustaine y, sobre todo, al enorme Mike Patton con sus Faith No More (qué bien me lo pasé, ese tío es un puto animal de escenario). Destacar también, aparte de toda la tierra que comimos (literalmente), lo bien acompañado que estuve: Mr. Ñorder (nuestro regreso a un festival 4 años después del Natural Music), Perikete, Mario y el inesperado fichaje de la toledana Vicky, gracias a la cual pude aumentar de manera considerable mi número de contactos en el fareborn con gente bastante maja como Jose, Beatriz y... y... hums, había otra, pero no me acuerdo del nombre. ¿Lucy, puede ser? Otros conciertos a los que fui fueron Alter Bridge, Elton John, los de la MTV en la Puerta de Alcalá con Linkin Park, Katy Perry y 30 seconds to Mars... ¡y Melée, en el Sonic! ¡Compren su disco! (cuando salga, claro). Además, en 2010 tuvimos nuevos discos de Trent Reznor (el proyecto How to destroy angels junto a su esposa Mariqueen Maandig y su amiguete Atticus Ross, con el que sacó también la BSO de La red social) y de Iron Maiden, el normalito The final frontier. ¿Será el último de la banda? Esperemos que no.

Otras cosas a destacar de este 2010 que hoy termina son que vi peliculonazos como Origen, La red social, Iron Man 2, Los Mercenarios (¿Guión? ¿Qué es eso?) y, sobre todo, (500) días juntos (no puedo evitar emocionarme cada vez que me la pongo), que se casaron Isa & Fernando aunque yo apenas me enteré porque estaba con 50º de fiebre, que un gorila me partió la cara (eso sí, el que al final salió corriendo fue él), que en éste vuestro blog se superaron los 800 posts (con éste son ya 796), que vi el esperadísimo regreso de Bret Hart a la WWE el mismo año en que se retiró Shawn Michaels (increíble Wrestlemania XXVI pese a que el año en la WWE ha sido bastante malo en general), que visité Sevilla y sobreviví para contarlo, que me reí como no me he había reido en mi vida con la que lió John Cobra en La 1, que si el año pasado tuve mil anécdotas con las cámaras de fotos este año las he tenido con las chaquetas (me robaron una, perdí otra intercambiándola en pleno cebollón y al final me compré la misma que perdí pero a mitad de precio), que le organizamos un cumpleaños sorpresa a La Rizos (ale, ahí tienes tu mención :P), que fui el puto amo en un bareto de intercambio... de idiomas, que descubrí esa pedazo de serie que es The IT crowd y que de momento sigue sin haber una señora de Albret pero que, mientras ésta aparece, voy por ahí catando clones de Christina Hendricks (y no, no hablo de mi acosadora). Superad eso.

Si hace un año pintaba 2010 como un año que cogíamos con mucha ilusión, la verdad es que en este momento no puedo decir lo mismo de 2011. El panorama laboral no parece que vaya a cambiar a corto plazo y ni siquiera tenemos un Mundial con el que olvidarnos durante un tiempo de nuestras miserias. De hecho, es bastante probable que me tenga que volver a Málaga antes del verano si no me sale un trabajo en condiciones y asumir mi derrota en, como diría Tyler Durden, esta Gran Guerra de nuestra generación que es la Gran Guerra Laboral. Sin embargo, y como diría la madre del protagonista de Asfixia (cómo estoy hoy con Palahniuk), si la carretera que tenemos al frente es oscura y angosta, dibujemos nosotros una nueva en el mapa y pisemos el acelerador. Creemos nuestras propias reglas, nuestro propio mundo y seamos sus amos y señores. Yo, por lo pronto, ya tengo planes en 2011 para ir a ver a Iron Maiden al Sonisphere, viajar a Vitoria, a Fuentealbilla y a Alicante para visitar a Karmensika, trasnochar para ver cómo le dan un Oscar a Trent Reznor, disfrutar como un tonto con las pinículas de Thor, Green Lantern y el Capitán América y sacarme un bonobús (Anselmo y El Meca saben de lo que hablo). ¿Y vosotros? ¿Qué vais a hacer para ser felices en 2011? De vosotros depende, de nadie más.

¡Espartanos! ¿Cuál es vuestro oficio? Lo digo más que ná por tól paro que hay

8 comentarios :

  1. Anónimo2:44 p. m.

    Muy emotivo. En serio.
    Me va dar pena matarte esta noche.
    W.

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  2. Anónimo2:45 p. m.

    FELICIDADEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEES!!!! luego te llamo chiquet!!!! =)

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  3. Me parece fatal que nombres hasta al Puto Richi y que yo no aparezca en el resumen de tu año.

    Devuélveme a Paul.

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  4. Ale, mencionada :) Y Paul es mío, se siente.

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  5. Ayer no te pude llamar Al, porque estoy super malita de la muerte, pero si que te dediqué un post, cosa que creo que no has visto, no?? porque no me has contestado!! snif snif...

    Que no passa nada!!!
    Un besazo enorme, y muchas felicidades por tu cumple y pora éste año nuevo..

    Se te quiere.!

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  6. Acabo de ver tu post, ahí te he dejado un comentario monísimo. ¡Feliz año y recupérate, anda! Espero que entre peli y peli no te haya dado por ver Arrayán, que eso lo consideraría ponerme los cuernos.

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  7. Bienvenido a los 3x (¿no dicen eso de que son los nuevos 20x) y me alegro que la operación saliera bien y toda la pesca... ¡porque si no me iba a tocar acosar a otro!

    Menos mal que has aclarado lo de los clones, que ya empezaba yo a temer que hubieran vuelto los tiempos de la escuela, el alcohol y los blancos de memoria xD

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  8. Me gusta.
    No olvidamos!!

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