martes, 7 de septiembre de 2010

The Final Frontier

El último disco de Iron Maiden, The final frontier, ha levantado pasiones encontradas por todas partes dejando a muy poca gente indiferente prácticamente desde el día en que se filtró su primer single. Por un lado están los que dicen que es una sosez de disco, que los Maiden van demasiado a lo fácil y que la estética del álbum, en especial el diseño de ese Preddietor (¡Eddie + Predator! ¿Soy un genio o no?), es una puta horripilez, y por otro están los fanboys de toda la vida a los que se les cae la picha con el disco y que dicen que es lo mejor desde Brave new world o que Bruce Dickinson está que se sale. Como siempre, en el término medio está la virtud y ambos bandos tienen parte y ninguna razón a la vez. 10 días después de habérmelo comprado ya puedo hablar de The final frontier con un mínimo de conocimiento de causa, y mi valoración después de escucharlo en su integridad (no recuerdo cuándo fue la última vez que pasé de las tres primeras canciones de un cd recién comprado) es que... no me ha enamorado. Este disco me ha dejado una sensación agridulce, ya que es un álbum que tiene algunas buenas canciones pero apenas sólo una que meta en mi lista de favoritas de Maiden, y el sonido en general del disco me suena a algo mil veces escuchado ya. Cuando algo funciona no hay que tocar nada, pero se puede ser fiel a un estilo y no hacer un disco tan psé como éste que nos concurre ahora.

El disco se divide claramente en dos partes, la primera siendo más "accesible" y la segunda conteniendo los cortes más progresivoides e innecesariamente largos de turno. Satellite 15.....The final frontier
es el opener pero si lo hubiesen dividido en dos canciones separadas la cosa les habría quedado cojonuda, y es que ¿desde cuándo una intro dura más tiempo que la propia canción a la que introduce? Analizándolas por separado sacamos que Satellite 15 es un pedazo de tema, con un sonido muy distinto a lo que los Maiden nos tienen acostumbrados y con ciertas reminiscencias del Hyperpower! de NIИ y, por otro lado, The final frontier es una canción algo simplona y repetitiva pero con cada escucha se va haciendo más y más pegadiza. El videoclip es la leche pese a que explota OTRA VEZ la manida fórmula de "Eddie encuentra al sujeto x, Eddie persigue al sujeto x, Eddie caza al sujeto x".

El disco continúa con El Dorado, la primera canción que la banda filtró (no me atrevo a llamarla primer single ya que fue The final frontier la que tuvo videoclip) y que ha cumplido lo que ya pronostiqué en su día: me ha ido gustando más y más con cada escucha (¿he oído por ahí "autoengaño"?) aunque sigue sin enamorarme del todo. Buenas guitarras y batería que en ocasiones recuerda a The trooper (parece que van tocando mientras galopan a caballo), estribillo pegadizo y original intro usando el mismo cierre de la canción. Mother of mercy es un buen tema, potente y con gancho, aunque por momentos se hace algo incómodo de escuchar oyendo cómo el pobre Bruce a veces no tiene ni medio segundo para coger algo de aire. Espero, por su bien, que la voz la hayan grabado por partes aunque no sé cómo lo van a hacer en los conciertos si deciden tocarla (igual tienen que llevar una reserva extra de bombonas de oxígeno). Coming home es, para mi gusto, la mejor canción del disco (decir que últimamente esta canción está siendo la banda sonora de mi vida) y el Momento Mecheros fijo de su próxima gira, aunque en ocasiones recuerda demasiado a otros temas más o menos emotivos de Maiden como Out of the shadows o Children of the damned. Y cerrando este primer bloque tenemos la carne de single The alchemist: más o menos rápida y totalmente necesaria entre tanto tema progresivoide. Sin embargo, su estribillo no me termina de convencer, lo veo muy soso.

La segunda parte, la de las canciones innecesariamente largas, es bastante prescindible en general salvando apenas un par de temas. Abre el bloque Isle of Avalon
, tema extraño que abusa de una larguísima intro para meter en ambiente al oyente. Muchos cambios de ritmo combinando estrofas pegadizas con otras bastante reguleras. No me convence, no. Starblind tampoco me engancha (casi 8 minutos con prácticamente el mismo ritmo y sin apenas distinguir estrofas de estribillo) y The talisman es larga, aburrida y Bruce canta un poco regulero (se le van notando los años). The man who would be king es, para mi gusto, la mejor canción de este bloque: pegadiza, no nos recuerda a ninguna cancion anterior, tiene la ración justa de épica, Bruce aquí sí canta perfecto y no se hace larga pese a durar 8 minutos y medio. When the wild wind blows, la última canción del disco (y, según algunos agoreros, quizás la última canción de Iron Maiden), es un híbrido entre Alexander the great (y, por extensión, de su copia Sign of the cross) y Fear of the dark, en especial por su intro y su outro. Es bastante pegadiza y su escucha no se hace excesivamente larga aunque quitándole dos minutetes y algunos riffs de guitarra que suenan a mil veces oidos habría quedado de lujo. Pero bueno, a estas alturas ya no vamos a cambiar a Steve-O.

En resumen, un disco regulero con algunos buenos detalles y algún que otro temazo (Coming home, The man who would be king y Satellite 15.....The final frontier, y en menor medida When the wild wind blows, Mother of mercy y El Dorado) pero que para mi gusto está un peldaño por debajo de los tres últimos trabajos de Maiden: Brave new world, Dance of death y A matter of life and death. Dicen los listillos de turno que los discos de Iron Maiden post-retorno de Dickinson y Smith son, por norma general, discos regulares con 2 o 3 canciones muy buenas. Yo opino exactamente lo contrario: son discos muy buenos con 2 o 3 canciones regulares, aunque en el caso de The final frontier sí que se cumple esa teoría. Pero a estas alturas no vamos a exigirles demasiado a los Maiden, con que saquen un disco de vez en cuando y tenga unos cuantos buenos temas los fans sabremos conformarnos y gastarnos los cuartos en el merchandising de turno. Son demasiados años de buena música como para no estarles eternamente agradecidos.


A ver si aterrizáis la nave espacial por Madrid, cabrones

PD: no dejo de sorprenderme aprendiendo cosas nuevas del escarabajo pelotero. ¿Sabíais que las bolas de mierda que arrastran pueden ser de hasta 200 veces su peso?

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