martes, 9 de diciembre de 2008

SuperAlbret

Esta mañana le he salvado la vida a dos personas. Sí, sí, como suena. Os explico: estaba yo esperando el metro viendo cómo ya estaba entrando éste por el túnel cuando, detras de mí, un viejo se tropezó por las escaleras y chocó contra el menda. Este hecho, inocente y trivial en otro contexto, impidió que dicho señor se fuese de boca a las vías y fuera atropellado por el vagón. Sí, diréis que realmente no fue un acto heróico y que simplemente fue una suerte que yo estuviera ahí en medio, pero no por ello soy menos héroe, qué cojones. Es más, mi primera reacción medio microsegundo después de que el viejo me golpeara fue soltarle un "cuidaaaaaaaaoooooo", pero el hecho de tener malos modales incluso eleva mi caché y mi carisma como superhéroe (o antihéroe), mirad si no a John McClane, a Vegeta o a Ernesto.

El caso es que después de salvarle la vida a ese señor, y henchido de orgullo por ello, fui a comprarme un portátil (no fue producto del subidón, eh, es que tenía pensado ir a comprármelo de todos modos). Tras recorrer medio Madrid bajo la lluvia buscando los documentos necesarios para el papeleo de tener que pagarlo a plazos, pasando frío y mojándome como un imbécil, al llegar a la tienda me dicen que no tengo los ingresos mensuales mínimos para solicitar una financiación, así que me toca pagarlo a tocateja. En ese momento, en vez de querer salvar una vida lo que quise fue acabar con una, con la de la dependienta (según el Ying y el Yang habría estado en mi derecho de hacerlo, ¿no?). Sin embargo no lo hice, por tanto esta mañana se puede decir que he salvado dos vidas: la del tío del metro y la de la dependienta, que la salvé de mí mim-mo.

Dos heroicidades y a cambio, ¿qué me llevo? Nada de monumentos, Días del Orgullo Albret o entregarme en ofrenda a la moza virgen más bella del pueblo, no: me llevo un palo en una tienda, un paraguas roto por el viento, unos 30 € que fui a reclamar a mi casero y que no me han querido dar, un asalto en plena calle para realizar una encuesta y un más que probable resfriado. Ser un héroe no es fácil, el mundo está demasiado lleno de injusticias. Ahora comprendo mejor a Norman Osborn.


Vente pa Madrid, Norman, que tenemos una habitación libre

4 comentarios :

  1. ¡Jajajaja! "(...)y mi carisma como superhéroe (o antihéroe), mirad si no a John McClane, a Vegeta o a Ernesto".

    Lo del viejo te lo doy por bueno, pero lo de la dependienta... si fuera por ese motivo, yo salvo vidas todos los días (gente que frena en seco en la calle cuando vas caminando detrás; señoras que se paran en escaparates, se dan la vuelta y te dan con el bolso en la boca del estómago y aún encima miran mal...), como Chuck Norris: "Chuck Norris tiene un profundo respeto por la vida humana... a menos que se interponga en su camino".

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  2. DON'T FUCK WITH CHUCK

    Estuve a puntico de comprarme una camiseta con ese lema en el pasado Expocómic, aún no sé por qué no lo hice.

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  3. Pos claro que te debes de considerar un super héroe. No solo salvas vidas sino que salvas mentes deprimidas. :)
    Muchos besos y gracias por estar siempre ahí.
    Hasta pronto.

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