miércoles, 29 de agosto de 2007

Sencillamente no es justo

Marzo de 2006. Atlético de Madrid contra Sevilla en el Calderón. Estaba siendo un partido vibrante y yo, pese a que mi equipo no estaba jugando demasiado bien, me lo estaba pasando pipa: el Sevilla había fallado no uno, sino dos penaltys, y en un partido en el cual el Atlético se jugaba buena parte de la temporada parecía que era la noche propicia para una gesta rojiblanca. Hasta que, ya avanzado el partido, veo que los de Nervión hacen un cambio, y entre gritos contra el árbitro y amenazas constantes a los sevillistas por parte de los más radicales seguidores colchoneros sale al campo un jugador semidesconocido hasta la fecha: Antonio Puerta.

"Joder con la cantera del Sevilla", pensé, "los sacan como churros desde que subieron al primer equipo a Reyes". El partido avanzó y, en una de las muchas incursiones del Sevilla por la banda, le cayó un balón suelto al citado Puerta y la enganchó de manera fenomenal al fondo de la red, poniendo en el marcador el 0-1 que acabaría siendo el resultado definitivo de ese partido. Tras este gol el público comenzó a tirar de todo al campo y el encuentro se suspendió momentáneamente, pero entre pensamientos referentes a la madre del árbitro y vergüenza ajena por el comportamiento de los atléticos que habían ido al estadio, una idea permanecía en mi mente: ese tal Puerta era bueno.

Desde entonces, ese jugador fue subiendo como la espuma, siendo un fijo en su equipo, llegando a la selección absoluta e incluso sonando como posible fichaje del Real Madrid este verano. Joven, millonario, realizado profesionalmente, esperando un hijo... la vida sonreía a Antonio Puerta.

Hasta el pasado sábado. Un desplome en pleno partido, como ha pasado con tantos jugadores recientemente, anticipaba la noticia que hoy se ha confirmado: Antonio Puerta ha muerto. Cierto es que no era un ídolo de masas y que al hablar de una persona que muere siempre se remarca lo bueno que era y lo mucho que le querían todos. No sé si en este caso todo eso es cierto porque no le conocía, pero una cosa sí que es irrefutable: NADIE DEBERÍA MORIR CON TAN SÓLO 22 AÑOS. Y mucho menos teniendo una mujer embarazada de siete meses. No es justo. Descansa en paz, Puerta.

5 comentarios :

  1. Kanoutè3:10 p. m.

    La comunidad de la tele se convierte, a veces, en una extensión de tu familia. No es lo mismo, pero la muerte de alguien a quien ves regularmente a través de la pequeña pantalla te llega a tocar. Como bien dices, joven, con éxito, multimillonario. Pero la muerte no entiende de nada. Es lo único que nos iguala a todos.

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  2. Una pena, pero me parece exagerado el bombo que se le está dando, simplemente por jugar al fútbol. Esto es algo que pasa habitualmente y no se cuenta por la tele a todas horas.

    DEP

    PD: muy bueno el retrojukebox!

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  3. Anónimo9:04 p. m.

    estoy ee un ciber y se va el tiempoooooooooooo!!!!!! te kiero miiiiiiiiiiiiL!!! un besazoooooooooooooooooooooooo

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