jueves, 5 de abril de 2007

Inoportuneces

Siempre es bien recibida una llamada o una visita amiga. ¿Siempre? Bueno, depende del momento, porque hoy me ha entrado una mala leche acojonante. Llevaba aproximadamente 3 meses con ganas de ver la WRESTLEMANIA 23 (4 horas de lucha libre, para los no iniciados), especialmente la pelea de Batista vs Undertaker, la cual habían promocionado bastante bien (cosa extraña estos días en la WWE, en la que no hay paciencia para montar una buena rivalidad o "feud"). Así que invito a mi casa al Gustavo (otro friki del wrestling, aún más que yo), nos sentamos, le doy al play y comenzamos a ver el evento con la satisfacción añadida de que apenas he tardado tres días en bajármelo gracias a los torrents, cuando antaño para ver un PPV tenía que esperar semanas o incluso meses.


No, si al final John Cena sabrá luchar y todo...

Mi colega y yo empezamos a ver el evento, comienzan a entrar los luchadores para la primera pelea y... suena el teléfono. Me cagué en todo, pero le dí al pause y me levanté a ver quién era: mi tía. La quiero un montón, pero es una de las pocas personas del mundo que es capaz de estar 60 minutos hablando por teléfono repitiendo una y otra vez la misma idea aunque usando diferentes palabras. El caso es que mi madre se portó y me mandó que le dijera que ya la llamaría en otro momento (oliéndose que la conversación podría durar horas), salvando momentáneamente mi entretenimiento vespertino. A mi tía le dije que llamara luego, que todos bien, que muy contento de estar en Fuengirola, bla bla bla. Colgué raudo, le dí nuevamente al play y continué viendo la Wrestlemania (combatazo el Money In The Bank, por cierto). Yo estaba disfrutando como un enano viendo el evento cuando, áproximadamente 50 minutos después y justo cuando el Undertaker estaba haciendo su entrada al ring (momento acojonante para cualquier buen seguidor del wrestling)... SUENA OTRA VEZ EL TELÉFONO. Me cago de nuevo en todo, le vuelvo a dar al pause y lo cojo: ahora era una amiga de mi madre, que chaspa incluso más que mi tía. Probablemente las dos personas que más tiempo pueden estarse pegadas a un auricular DEL MUNDO estaban llamando en medio de un evento el cual llevaba 3 meses esperando. Murphy habría estado orgulloso.

El caso es que ya no tenía tiempo para tonterías, y como mi nivel de crispación había aumentado de 0 a 100 en apenas 5 segundos, la despaché diciéndole "hola... perdona, pero no llamas en un buen momento... estoy con un amigo que ha venido de visita... sí, luego te llama mi madre... ale, taluego". Volví raudo al sillón y por fin pude seguir viendo el evento, ya sin interrupciones hasta el final del mismo debido a que dejé descolgado el teléfono (un par de cortes para ir al baño, quizás, pero eso no cuenta). Pero claro, soy un incomprendido y mi madre me echó el broncazo cuando le dije que había despachado a su amiga en cerocoma y que habíamos estado unas tres horas sin teléfono. Total, que finalmente me he tenido que disculpar por mis modales. Todo de buen rollo, pero me he tenido que disculpar al fin y al cabo.

¿No os fastidian estas cosas? Llamadas inoportunas, visitas sin avisar o regalos que son más una ofensa personal que otra cosa. Muchas veces la buena fe de la gente no entiende que puede ser incompatible con el don de la oportunidad porque, joder, yo si me presento sin avisar en casa de un amigo a la hora de comer soy capaz de comprender que me diga "pues no has venido en un buen momento, lo siento pero no puedo atenderte". Al fin y al cabo la culpa sería mía ya que no he avisado que iba a presentarme ahí. Pero si estoy viendo una película y, a falta de 5 minutos para el final y en pleno clímax, tocan al portero ya puede ser Jennifer Aniston en pelotas que no pienso abrir la puerta hasta que no haya terminado la peli. Porque una cosa es ser educado y otra pasar por gilipollas.

Por cierto, que ayer estuve en el oculista y he decidido que a corto / medio plazo me voy a operar de la vista para quitarme las gafas. Llevo 17 años usando gafas y les tengo cariño (que pese a las lentillas os sigo queriendo iguaaal, celosonaaas), pero dudo mucho que las vaya a echar de menos. Sobre todo cuando vaya a la playa, jijiji.

3 comentarios :

  1. Holaaaaaaaaaa. Ya estoy de nuevo.
    esto..
    A mi las llamadas inesperadas me patean el estomago, sobre todo porque suelen ser inoportunas, pero las visitas me gustan. Si no te son gratas, con poner una excusa es sufuciente, pero muchas veces te alegran el momento. Un beso Al.

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  2. Con Wrestlemania VI se alcanzó la cima de la espectacularidad y la épica. Desde entonces se inició el lento crepusculo del wrestling. Lo único bueno de la WWE son las pedazo jacas que se suelen ver :P
    Saludos!! :)

    PD: el ultimo guerrero nunca morira!!!

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  3. absolut_esti10:34 a. m.

    ¿no las vas a echar de menos en la playa? si hombre y ese momento en el que intentas volver a tu toalla y no ves nada ni a nadie? es un ejercicio de supervivencia para nosotros los cegatos xDD

    Yo cuando veo en la pantalla del telefono que es alguna de mis tías no lo cojo porque es imposible despacharlas con unas palabritas. Te espera una larga de conversación.

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