viernes, 6 de octubre de 2006

Feria de Fuengirola: triunfos y miserias

Estaba yo repasando antiguos diarios míos para recordar anécdotas divertidas sobre mis experiencias en la Feria de Fuengirola (que hoy comienza) y el ver cómo cada año este evento ha ido siendo cada vez más intrascendente es un reflejo muy claro de la evolución de mi vida social. Primero, cuando era más pequeñito, no salía a la Feria porque no tenía amigos o los que tenía eran igual de asociales que yo. De esta época no tengo muchos recuerdos que destacar, aparte de cuando me rompí la tibia en una casa de ésas donde el suelo se mueve (1990).

Posteriormente, entré en el Instituto y mis relaciones con el resto de humanos mejoró algo, pero seguía sin un grupo con el que salir y tenía que recurrir a amigos sueltos a los que juntaba de vez en cuando en un vano intento por crear una pandilla duradera. Pandilla que más o menos conseguí tras el Instituto y que tuvo su apogeo en la época del Mafia vs Mamoneo (de 1998 a 2001). No es que me sintiera muy cercano a todos ellos ni demasiado integrado (supongo que es de mi naturaleza el ir a mi aire), pero al menos tenía a gente con la que salir, emborracharme, niñas con las que pseudobailar y la sensación de que por fin no estaba tan solo en este mundo. Y también contaba con el estímulo femenino para motivarme a salir, algo tan presente en mi vida social. Mi amor (no correspondido) del Instituto, qué le vamos a hacer. De esta época son las legendarias anécdotas de mi ciegazo increíble a base de Cartojal que me hizo perder una lentilla (1999), del concierto de los Mojinos (1998), de la noche en la que me puse a recolectar vasos de cristal (1998), de cuando bailamos el TRACATRÁ TRACATRÁ en la calle (2001) o de cuando las niñas se apostaron quién era capaz de darme un beso o no (2001), cosa que no me hizo excesiva gracia en su momento, todo hay que decirlo.

Pero comencé a salir por Málaga (con gente con la que me sentía más identificado), los "Mafia" se disgregaron/echaron novia y eso se reflejó en las posteriores ferias, donde intentaba inútilmente traerme a la causa a la gente de mi clase pero siempre conseguía que sólo vinieran el Winky, Josemi y ocasionalmente alguien más. Resulta curioso que, saliendo con gente con la que me sentía mejor, luego no resultara en noches tan memorables. Hasta la Feria de 2004, donde me dieron plantón unas 20 personas (en un solo día) y me cogí una depre de caballo.

Es un esfuerzo titánico conseguir reunir a la gente suficiente para salir por Málaga así que imaginaos intentar traérselos a Fuengirola. Y si vienen, encima tener que hacer de maestro de ceremonias de nosecuantos grupos distintos, es un mareo. La Feria de Fuengirola de este año pinta por esos derroteros, y sinceramente ya paso tres kilos de preocuparme por salir con tal o cual grupo (también básicamente porque este año me he peleado con la mitad de mis amigos/conocidos). Si tengo que salir todos los días con el Leopoldo, saldré con el Leopoldo, y quien se quiera apuntar que me avise. Y si también él me da plantón, saldré solo. Y seguro que las anécdotas divertidas vendrán justo cuando uno menos las busque. Supongo que he madurado a la fuerza.

1 comentario :

  1. Anónimo11:44 a. m.

    Espero, que lo que dices de que te sentías solo en el instituto sea porque tienes un vago recuerdo de aquella época. y.. Quien era ese amor??? eh?
    Y, ya no recuerdas las noches en la que a base de chupitos GRATIS, nos poniamos a cantar... Y a jugar a los bolos?, ja jaja
    Perdona por no contestar ese mensaje, ahora me siento mal. (niña Esther)

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